Viajo por trabajo casi cada mes y dejé de rentar coche hace un año. No fue una decisión filosófica — fue que un día hice la cuenta de cuánto tiempo perdía en tráfico de salida, buscando dónde dejar el coche, y decidiendo si convenía regresarlo con tanque lleno o pagar la diferencia. El camión me quitó ese problema completo.
Por qué el camión gana en viajes cortos y medianos
Para distancias donde el avión no compensa el traslado al aeropuerto ni el checkin, el camión sale ganando: sales de una terminal céntrica, evitas el tráfico de salida de la ciudad manejando tú mismo, y de paso trabajas en el camino si la unidad tiene WiFi o USB — algo que nunca vas a hacer manejando. Uso esta lógica en rutas como CDMX–Aguascalientes (GEB y Primera Plus, desde Terminal Norte) o CDMX–Villahermosa (ADO GL y AU, también desde Terminal Norte), dependiendo de dónde sea la reunión.
Cómo elijo horario
Comparo las salidas disponibles el mismo día que voy a comprar, no con semanas de anticipación con un horario que ya cambió. Elijo según la hora de la reunión, no al revés — llegar con margen vale más que ahorrarte media hora de salida.
Qué llevo
- Cargador y algo para trabajar en el camino, si el viaje lo permite.
- Ropa para uno o dos días — nada que no quepa en equipaje de mano.
- El boleto ya comprado y confirmado antes de salir de casa, no comprado en la terminal.
Dónde me hospedo
Para viajes de trabajo priorizo hospedaje simple y bien ubicado. Los City Express by Marriott están pensados justo para ese tipo de estancia corta y funcional — nada elaborado, solo lo que necesitas para llegar descansado a la reunión del día siguiente.
Si tu próximo viaje de trabajo tiene ruta fija, compárala en BUZ antes de reservar el coche que ni ibas a necesitar.





